Alergias: claves para atravesar la época primaveral en Jujuy
Especialista explicó los horarios de mayor exposición, síntomas y qué medidas tomar para prevenirlos.

La llegada de la primavera suele hacer más evidentes los cuadros de alergia porque comienza a intensificarse la polinización de árboles, plantas y gramíneas. Y el clima jujeño, caracterizado en esta época por la sequedad y los períodos de pocas lluvias juega un papel importante ya que los pólenes permanecen y se dispersan con mayor facilidad. En cambio, cuando llueve, el agua arrastra los pólenes del ambiente y los síntomas suelen disminuir.
La especialista en alergia e inmunología, Muriel Ocampo (MP 2.635), explicó que no todas las personas alérgicas tienen síntomas únicamente durante esta estación. Hay pacientes que presentan alergias durante todo el año, especialmente quienes reaccionan a ácaros y hongos ambientales, mientras que otros empeoran en primavera-verano o manifiestan síntomas principalmente durante los meses de mayor polinización.
En esta zona, entre los pólenes que más inciden se encuentran los de las gramíneas, esos pastos altos que pueden verse, por ejemplo, en sector del parque lineal Xibi Xibi. También aparecen en los sauces, el árbol de tala, plátanos, etc.
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Otro factor que hace de disparador de la alergia es cortar el pasto. Para quienes son alérgicos a los pólenes, hacerlo en días secos y ventosos puede significar una exposición importante, porque la actividad moviliza una gran cantidad de partículas.
Síntomas frecuentes
La especialista describió que la alergia primaveral combina estornudos repetidos, moco transparente y una nariz que pica o se congestiona. A eso se suman los ojos colorados, con ardor, picazón, lagrimeo o esa incómoda sensación de tener algo dentro.
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También puede aparecer picazón en la garganta y los oídos. Cuando el cuadro es más intenso, la tos y la falta de aire son señales que requieren mayor atención.
Pero hay una diferencia sencilla que puede ayudar a no confundir una alergia con un resfrío: "la alergia no provoca fiebre", indicó Ocampo.
Según explicó, en los cuadros alérgicos el moco suele ser claro y acuoso y el cansancio puede estar relacionado con la congestión o con no dormir bien durante la noche. En un cuadro infeccioso, en cambio, pueden aparecer fiebre, dolor corporal y un malestar general mucho más marcado.
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Una de las recomendaciones más habituales para cuidar la salud respiratoria es ventilar los ambientes. Y sigue siendo importante hacerlo, especialmente para quienes tienen alergias persistentes vinculadas con ácaros y hongos.
Para esos casos, la especialista aconseja ventilar, limpiar con un trapo húmedo, lavar con frecuencia sábanas, almohadas y frazadas, ventilar el colchón y evitar las alfombras. También recomienda que los animales no permanezcan dentro del dormitorio.
Pero para cuando el problema son los pólenes, las recomendaciones son otras. Como esas partículas están principalmente en el exterior y se desplazan con el viento, conviene mantener las ventanas cerradas durante los momentos de mayor concentración, que es entre las 6 y las 10 de la mañana y entre las 18 y las 19, y evitar abrirlas cuando hay viento fuerte.
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Y para quienes sufren especialmente los síntomas oculares, otro recurso sencillo son los anteojos de sol, que ayudan a reducir el contacto directo del polen con los ojos.
Alergia en la adultez
Consultada sobre si una alergia puede aparecer por primera vez en la adultez, indicó que puede aparecer a cualquier edad y que existe una predisposición genética.
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Ocampo señaló que, si uno de los padres es alérgico, aproximadamente uno de cada tres hijos puede serlo; cuando ambos padres lo son, la proporción puede llegar a la mitad. Sin embargo, no todos los integrantes de una misma familia necesariamente presentan el mismo cuadro: uno puede tener rinitis, otro, manifestaciones en la piel, asma, etc.
La especialista también advirtió que actualmente alrededor del 30% de la población presenta algún tipo de alergia y existen proyecciones que estiman que para 2050 podría alcanzar a la mitad de la población mundial.
Sobre los factores que contribuyen a este crecimiento mencionó la contaminación ambiental, el estrés y los cambios en la alimentación, particularmente el mayor consumo de productos ultraprocesados.
Sobre los cambios que observó en los últimos años en el consultorio, mencionó que la dermatitis atópica y urticarias aparecen cada vez con mayor frecuencia entre sus pacientes.
La especialista vinculó esta situación, entre otros factores, con los trastornos alimentarios y señaló que la alimentación influye en el funcionamiento general del organismo.
Con la llegada de los primeros síntomas suele aparecer la idea de recurrir a la farmacia y comprar el mismo antihistamínico, gotas o spray que alguien recomendó alguna vez. Para Ocampo, ese es justamente uno de los hábitos que hay que evitar.
La especialista desaconsejó especialmente recurrir por cuenta propia a corticoides o a descongestivos nasales y colirios descongestivos, ya que estos últimos pueden generar dependencia y otros problemas cuando se utilizan de manera inadecuada.
En esta línea, explicó que lo ideal es consultar antes de que la temporada se vuelva insoportable. Existen tratamientos preventivos y medicamentos específicos para los síntomas nasales y oculares que pueden utilizarse durante el período en que cada paciente presenta mayor exposición.
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